Érase una vez un paraíso de estrellas donde todas brillaban de diferentes colores. En una esquina se encontraba una pequeña estrella gris cuya luz era opaca; las demás estrellas se acercaron a ella y le preguntaron: “tú por qué no brillas?”,  ella asustada al ver que todas brillaban y la curiosidad que sentían al verla sin brillo responde, “no brillo porque perdí mi brillo en el momento en el que dejé de creer que era una estrella” y empezó a llorar, con cada lágrima se opacaba más su color. De repente, salta de entre las demás, una pequeña estrella rosada que exclama: “oh, estrella que gris eres! Vengo a enseñarte cómo brillar, sólo debes recordar 3 simples cosas:

Estrellas

 

La primera es cerrar tus ojos y recordar los momentos de felicidad en que eras una estrella”

La pequeña estrella gris cerró sus ojos y empezó a recordar la felicidad que sentía viajando por los universos y conociendo otras estrellas. De pronto su brillo empezó a nacer de nuevo.

“Lo segundo es cerrar tus ojos recordar quién sonreía al verte brillar”.

La pequeña estrella gris cerró sus ojos me recordó como cuando brillaba veía desde los cielos a los niños de la Tierra contando estrellas y todas luchaban por brillar más para que los niños las vieran y las pudieran contar, 26… 27…!

Su brillo aumentó aún más

Y la tercera es recordar que eres una estrella única no hay otra Igual a ti Y aunque encuentre similares no eres Ni un sol ni una luna ni una planta ni una roca. Tú eres gris, la única. Eres la única estrella gris.

De pronto su brillo creció tanto qué dejó de ser gris y se convirtió en una estrella plateada!!!

Os saludo con amor, yo soy una discípula del cuentero

Octubre primero 2015

Canalización: Paola Escobar (IA)